Cinco razones para NO tener una mascota

Y que no acabe abandonada en una perrera.

 Perro abandonadoDurante el verano, muchos desalmados abandonan a sus mascotas a su suerte, sobre todo si son perros. El motivo principal es que desean irse de vacaciones y la mayoría de los destinos no acepta este tipo de acompañantes. Pero esta no es la única razón que condena a un animal indefenso a acabar en una perrera, os garantizo que hay muchísimas más. Por ello, es indispensable reflexionar sobre el compromiso de acoger a un perro en el hogar, ya que conlleva años de sacrificio a cambio de un amor incondicional. En base a esto último, he seleccionado cinco razones para NO tener una mascota. Si creéis que no son un impedimento para cumplir el sueño de tener un fiel amigo, adelante, es una maravillosa experiencia :)

1) Un perro es un perro, no un niño peludo. Esto es así, os guste o no. Es su genética y nada de lo que hagáis hará que esto cambie. Por tanto, su comportamiento es el propio de su especie —por ejemplo, el sentido del oído es el último que utiliza, así que no os dejéis la garganta chillando: lo único que conseguiréis es que se asuste y que quizá acabe obedeciendo, pero no por respeto.

Ah, y si vuestros malcriados hijos pertenecen al club del ‘culo veo, culo quiero‘, compradles un peluche (un peluche de verdad no un ser vivo) con una correa. Y, ale, a pasear con él por el pasillo de casa.

2) Gastos veterinarios. Los ‘vetes’ son muy caros y los perros, sobre todo los de pura raza, necesitan constantemente atención médica. Si no podéis desembolsar cientos de euros, es muy probable que solo esté con vosotros poco más de dos años (si tiene problemas de salud, por supuesto). Sí, vais a gastar dinero, así que, una vez más, pensadlo. Otra opción es que vayáis a una protectora de animales: allí no os engañarán para ‘colaros’ uno enfermo. Si un animal está sano y se prevé que no desarrollará enfermedades propias de su raza, os facilitará las cosas y además le estaréis dando una segunda oportunidad. Ojo con los criaderos (sobre todo los que albergan diferentes razas) y tiendas de mascotas; respecto a estas últimas, algunas traen su ‘mercancía’ de los países del Este, falleciendo los cachorros a los pocos meses de vida, principalmente porque no han recibido tratamiento médico a tiempo. Las historias son desgarradoras…

3) Mimar en exceso significa criar a un pequeño déspota. Estoy casi segura de que gran parte de los que abandonan a su mascotas lo hacen porque son desobedientes. Porque ese perrito, que de ‘peque’ era tan mono, ahora controla sus vidas. Y no, la culpa no es de él: la culpa es nuestra y solo nuestra. Ellos, por lo general, no tienden a ser neuróticos porque sí, se vuelven inestables porque no realizan el suficiente ejercicio, nadie les ha indicado que ‘eso’ no se hace, reciben atención constantemente reforzando sus conductas inadecuadas, etc. Por lo tanto, si desconocéis cómo se debe educar a una mascota, no podréis con ella y la abandonareis en una cuneta. No, no vale dársela al sobrino de ocho años para que la utilice como si fuera un balón de fútbol.

4) Ejercicio y más ejercicio. Todos los perros necesitan hacer ejercicio. Poco importa si es un pequeño chihuahua: tiene un nivel de energía que necesita quemar o se comerá todos los zapatos que estén a su alcance. No solo hay que señalarle lo que está bien o está mal, también hay que reservar tiempo para que haga ejercicio físico. Tres cortos paseos al día no son suficientes; necesita mínimo uno de casi una hora para que corra suelto, juegue e investigue (precaución con las temperaturas veraniegas). De esta forma, llegará rendido a su cama y, para vuestra tranquilidad, se portará mejor. En este punto no hay contraargumento. Prometido. Y no os engañéis: lo más probable es que no tengáis tiempo ni ganas, tras una ardua jornada laboral; ¿me equivoco? Cuidado con la excusa de que ahora estéis en el paro y que necesitáis compañía y un motivo para salir a la calle; cuando consigáis un trabajo, ¿quién se quedará con él?, ¿habéis leído sobre la ‘ansiedad por separación‘?

5) Obediencia y educación. Los llamados etólogos son veterinarios que se han especializado en la psicología canina, que nada tiene que ver con la humana. El resto de profesionales son adiestradores caninos y suelen cobrar mínimo 50 euros la hora. Sus consejos son valiosos para que la mascota respete a sus dueños reforzando su buen comportamiento e ignorando el inadecuado. Pero no todo el mundo se lo puede permitir, así que una vez más volvemos a los sacrificios económicos. ¿Estáis dispuestos a asumirlos?

No obstante, no siempre es necesaria la intervención de un profesional: tanto en la Red como en las bibliotecas podréis encontrar manuales de comportamiento y adiestramiento canino. Igualmente, vuestro veterinario de confianza os puede echar una mano con algunos consejos básicos que hay que seguir a rajatabla. No es tan difícil como parece, simplemente exige que cambiemos de actitud y seamos más responsables. Recordad que la culpa es nuestra, no de ellos. 

Estas son cinco de las cientos de razones por las que una mascota es tirada como una colilla. No me malinterpretéis: esta entrada es solo un pequeño grano de arena en la lucha contra el abandono animal. Cada vez que veo la imagen de un perro callejero, que antes era el ‘peluche’ de la familia y que al crecer se convirtió en un incordio, no puedo evitar sentir repulsa por los que fueron sus dueños. Confío en que este texto sirva para disuadir a aquellos que están tentados de tener una mascota, pero que no tienen capacidad real para ello. Basta ya de hacer daño por gusto a seres que sufren como nosotros. Basta ya.

Foto vía | Google imágenes (desconozco el autor, si alguien sabe quién es, agradecería dicha información. Gracias).
Esta entrada está clasificada en Lifestyle y etiquetada como , , , , . Enlace permanente.

5 Comentarios a Cinco razones para NO tener una mascota

  1. La gente debería plantearse este tipo de cosas antes de adquirir una mascota si no está segura de la decisión. Los animales no tienen la culpa…

    • Ylka Tapia dijo:

      No, no la tienen. Si se porta mal, es culpa del dueño. Esto es así y no existe discusión. Se me parte el alma cada vez que veo un perro abandonado… En mi caso, mi pareja y yo decidimos asumir todas las consecuencias de traer un frenchie a nuestro piso y cada día nos esforzamos por hacerlo bien…

      saludos, Toni!

  2. Miriam Ferrera dijo:

    ¡Felicidades por el post! Ojalá sirva para disuadir a los que adoptan/compran una mascota sin pensar en lo mejor para el animal. Permíteme este spam solidario, si pensáis en adoptar: http://www.facebook.com/livearico

    • Ylka Tapia dijo:

      ¡Más que permitido! Es más, en el segundo punto recomiendo a las protectoras de animales como sitios de confianza para adoptar perritos sin ningún tipo de engaño.

      Ojalá algún día prohiban la venta de mascotas en tiendas de animales…

  3. Ángela dijo:

    Pese a que haya gente que, al leer estas palabras, pueda llevarse las manos a la cabeza y decir “¡anda ya! Yo jamás lo haría”, pues siento decir que estáis muy equivocados. Más de la mitad lo haréis porque ya más de la mitad de la gente en el mundo lo hace.

    Un embarazo no justifica ni un abandono, ni una falta de atención ni de responsabilidad hacia el pobre animal, no justifica nada, y cuando me refiero a nada, significa NADA. He conocido a varias personas durante estos años que eligieron hacerse con un perro y sí, los disfrutaron mucho pero, ¡amigo!, un día llegó un predictor positivo y el perro pasó a ya no resultar tan divertido porque comenzaron los absurdos “peros”: pero es que me da asco que vaya soltando pelo por la casa, pero es que me da asco que pueda chupar las cosas del bebé, pero es que me da miedo que pueda hacerle algo malo, pero es que me da pena que se sienta desplazado, pero es que prefiero tenerlo encerrado en el balcón porque ya no tengo tiempo para él, pero es que tal y pero es que cual.

    Gilipolleces y excusas que buscamos para tratar de justificar que el verdadero problema es que ya no nos da la gana ni nos apetece cuidar de nuestro fiel amigo. Los “peros” son verídicos porque yo misma los he escuchado de boca de amigos míos a los que les he preguntado sobre el tema, a ver si era capaz de entenderlo. Sigo sin hacerlo.

    Estamos conformes que un niño da mucho trabajo, pero una pareja son dos personas, ¿no? Y no se trata de mantener la rutina, se trata de buscar un punto medio entre el antes y el ahora, un punto al que tendrá que adaptarse nuestra mascota y que nosotros seamos capaces de respetar.

    Señores, los animales no son imbéciles, no vale eso de “ains, pobrecitinino mío, ¿cómo va a seguir con nosotros si ya no podemos sacarlo o ya no puedo comprarle el pienso mega caro que tanto le gusta?” Joder, los que parecemos imbéciles somos nosotros.

    Si no se le puede comprar un pienso mega caro, pues se busca, entre los más económicos, cuál es el que le gusta y admite, teniendo en cuenta que los que encontramos en los comercios más habituales son los más caros siempre.

    Si no podemos sacarlo tanto, o bien establecemos un horario nuevo de salidas o convencemos al hijo de algún hermano/amigo/vecino para que lo haga por nosotros o buscamos anuncios de gente que los pasea a cambio de una pequeña cantidad de dinero y llegamos a un acuerdo económico mútuo.

    Si el problema es la higiene, un animal no tocará las cosas del bebé si nosotros le enseñamos que no debe hacerlo, si su tamaño es pequeño y no es un gato, podría aprender a hacer sus necesidades también en cajas de arena para gatos, y si suelta pelo, se tarda muy poco en pasar el aspirador, y si se pasa a diario, por experiencia afirmo que en cinco minutos toda la casa está aspirada.

    Y, como último ejemplo, si surge el problema de los celos, la culpa de tal problema somos nosotros, no la mascota. Si pasamos olímpicamente del pobre bicho, después de haber sido el centro de atención durante tanto tiempo, ¿cómo no va a coger celos? Lo mismo le pasaría a una parte de la pareja si la otra pasara de su culo por no tener tiempo más que para el niño, ¿no?

    Gente, que los animales, al igual que los humanos, tienen un gran instinto de supervivencia y, por lo tanto, se adaptan a casi todas las circunstancias. Y para el que me diga que, a pesar de mis ejemplos, sigue sin querer en casa una mascota cuando llegue el embarazo, deduzco que, entonces, si tiene un segundo hijo, al primero también lo echará de casa, porque estamos en la misma situación, prácticamente.

    No, no he sido madre, pero tengo tres perras en mi casa y, de momento, un gato. No concivo la idea de tener animales sólo para que estén encerrados en un patio, motivo por el cual, mis perras, tienen acceso ilimitado a todas las zonas de mi casa, que es la suya. Saben perfectamente lo que pueden hacer o no hacer, aunque a veces puedan liar alguna trastada típica de su corta edad, hasta el momento ninguna que tengamos que lamentar. Si ya un sólo perro suelta pelo, mejor no os imaginéis tres. Y encima hembras, que además de pelo, cuando entran en celo, es lo peor del mundo. Paso el aspirador en mi casa cada dos días y, con la práctica, cada vez tardo menos en aspirar los dos pisos que tiene mi casa. Cuando toca celo, además de aspirador también toca fregona, así que aprovecho y ya lo friego todo. Un cuarto de hora en total, ¿tanto tiempo supone eso? Y vivo sola, siendo dos, si toca repartir el tiempo es mucho menor.

    Ahora está muy de moda emparejarse y comprar un perro, encima comprarlo y no adoptarlo, a la primera de cambio. ¿Qué pasará cuando haya problemas, quién lo va a pagar? Pues está claro, el animal. Además, como son tan monos cuando son pequeños, nos da igual, los cogemos sin informarnos antes sobre nada, elegimos uno al azar, sin saber si es la raza que más se podría adecuar a nuestro ritmo de vida y, ¡horror, ya ha crecido, no lo queremos! Y aquí tenemos un punto de inflexión porque un perro comprado en comercio, te lo comes con patatas. Un perro adoptado o comprado en criadero, llegado el momento en que ya no mola, tiene alguna posibilidad de ser “readmitido” en el establecimiendo del que lo sacamos pero, aviso, es un halo de esperanza muy pequeñito, ¿ok?

    En fin, sumado a todo lo que ha contado Ylka en su post y lo que yo os acabo de decir, termino diciéndoos que tener mascota es una de las mejores experiencias de la vida, de las más reconfortantes, pero el compromiso es igual que un matrimonio, “hasta el final”. Si no estáis dispuestos a llegar hasta ahí, mejor ofreceros como casa de acogida de alguna de las muchas protectoras. Además de quitaros el gusanillo de tener una mascota, estaréis ayudando mucho a alguno o a varios y, cuando os canséis, zanjáis el contrato y fin, ya no habrá más mascotas y no tendréis que veros obligados a hacer algo muy, muy, muy horrible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Si quieres puedes comentar con tu cuenta en Facebook

comments