Archive for the ‘Microrrelato’ Category

La singular vida de las bestias (miniserie)

Domingo, Junio 27th, 2010

Aclaración: este texto pertenece a una miniserie, dentro de los llamados “Ejercicios de escritura”, en los que experimento con las ideas de futuros microrrelatos o relatos. No responden a un género en concreto, ni pretenden serlo. Sólo son delirios de una escritora confusa, repleta de contradicciones. Salvo que yo indique lo contrario, están protagonizados por personajes totalmente ficticios; no reflejan, en absoluto, mis sentimientos reales, estoy creando ficción. Intento conocer a mis futuros protagonistas, a mis pequeñas bestias; muchas de ellas inspiradas en vosotros, queridos lectores.

Ylka Tapia.

Introducción a las bestias. +18 años.

Soy primera persona. Despedí al narrador omnipresente;  deseo que palpes mi angustia. Que estés aquí conmigo, sometido a mis líneas. ¿Sabías que el ventilador suena a soledad? Por lo menos el mío. Su gastado sonido me reconforta, no entiendo porqué.

Reposa, mi ventilador, en una afeada silla, en este viciado cuarto. Lo necesito, me gusta. Su vibración me recuerda que estoy completamente sola. Más cuando quienes me rodean son víboras. ¿Va por ti? Quizás, pero me importa un bledo, eres un paria. “¡Tururú!”, escucho canturrear a los niños.  ¿A qué se supone que juegan? ¿Qué estupidez es ésa?; bah, que les parta un rayo… A lo que vamos: decía que soy una bestia.

Uf, una bestia se oculta en mí. Cada vez se hace más grande; tan grande, que temo acabará devorándome, poseyéndome. Es un parásito; una bestia inmunda; una tirana de desmedidas pulsiones; un monstruo con piel de cordero que nunca mira a los ojos…

- (…) -. Lo sé. Enmudeces. Te sudan las manos, estás hipnotizado leyendo estas sandeces.

¿Que no? ¿Por qué sigues leyendo? Lo sabes. Todos somos bestias. Todos estamos a merced de ellas. Somos pueriles egos. Nos gusta el “s-e-x-o-”, mejor te lo deletreo, le da un toque sórdido al texto; ¡diablos, no pienses que admiro a los bukowskianos! Pero sigamos con lo mío. Nos revolcamos con álter egos juguetones, que acaban por aburrirnos (“no me dejes, no puedo vivir sin ti“, ja, ja). ¿Quién parió semejantes criaturas? El tedio. Es la madre; el todo y la nada. Prefiero más la soledad, el sonido de mi ventilador.

¿La bestia se quiere? La mía sí, pero encarezco mi dolor con sarcasmo que tiene un regusto a hiel. Y para que esto no quede inconcluso  abro mis brazos a tu encuentro y te susurro con voz melosa: “sálvame, mi héroe”. ¡Tururú!

Próximamente: la bestia número uno.

Safe Creative #1006276684868

Foto | Vicent Peters.

Suena… “Do the evolution“, de Pearl Jam.

Indecoroso texto

Miércoles, Mayo 26th, 2010

Soy impúdica y correcta al mismo tiempo. Blasfemo de los  fantasmas de la ficción, fugitivos de lo retorcido de mis pensamientos. Todo lo que escribo, toda representación es ficticia, blasfemias, una vulgar mentira. Pero todo versa sobre lo real, sobre las bajas pasiones; de lo inherente al sexo y a la muerte. El monstruo que habita en mí se hace más grande, a medida que retrato a las bestias, ¡oh!

Quiero decir, me nutro de la mierda que escupen los devoradores de la exposición ajena. De aquello que les resulte repulsivo, incorrecto. Me puedo recrear en la estupidez de terceros o en la mía propia, a modo de ociosa catarsis. Sé que el dolor sordo de otros entretiene, distrae o se identifica al propio -un orgasmo literario-. A los simples les cuesta descodificar artificios de excitados egos, los encuentran pedantes y aburridos; abogan por una insípida pero aguda naturalidad. En parte les doy la razón; hay mucho proxeneta (editor) suelto…

Uf… Sí… Soy impúdica y correcta al mismo tiempo. Solicito que concedan la redención del monstruo que habita en mí. Está hambriento... Y resentido.

Fdo. La abuela absurda.Safe Creative #1005266417295

Foto | Vara

Largo olvido

Miércoles, Mayo 19th, 2010
Recordó que la había olvidado. Pero, mucho tiempo atrás, ella era el eje de sus pensamientos, en todo momento, en cualquier lugar. Paradójico que la hubiera olvidado. Se dijo que recordar el olvido significa que poco importa lo vivido alguna vez.

Sí, ya no le importa el placer que sentía cuando escuchaba sus dulces jadeos, o la tibieza de sus torpes besos, lo único bonito de ella. Es más, intenta rememorar el dolor en las entrañas, la impronta de su ausencia; pero no puede. Ya no tiene cabida ni sentido tal recuerdo.

Pero, de pronto, teme que el largo olvido, ahora consciente de éste, le tiente a crear falsos recuerdos. Porque el tiempo es un fraude; porque el tiempo deforma, amolda y lo destruye todo. Todo lo vuelve trivial, absurdo y ridículamente efímero. Muchas veces (o eso le viene a la memoria) se despertó sofocado, envuelto en un amargo sudor, aullando su nombre como un perro herido. Ése no podía ser él. ¡Ja! Lo había borrado de su mente.

Recordó que la había olvidado. Sintió pena. No por el largo olvido; no por crear o no falsos recuerdos, sino por lo irracional de aquel “yo” enamoradizo, por las necedades que dijo e hizo por ella. “Pero qué extraño -convino- todo se olvida… Todo”. Tiene razón. El tiempo desvanece el dolor sordo que atormenta a los que creen estar enamorados, de quien les trata como opción.

Al rato, olvidó que la había recordado

Safe Creative #1005196335119

*

Suena mientras escribo este microrrelato: La dispute- Yann Tiersen (Amelie).

*

Éste es el microrrelato de temática “pasado”, tema ganador de mi última encuesta. El otro que había empezado -”Eres pasado”- se ha vuelto demasiado complejo y necesito reescribirlo.