Caprichosa y consentida. Esa soy yo, y en eso me están convirtiendo. Aquel boceto de mujer comienza a ser terminado. La melancolÃa de antaño, se ha convertido en un difuso recuerdo. Estoy embaucada por el deseo, por el anhelo, quizás, por el temible apego. Me considero una mujer afortunada. Voy paso a paso, aunque el cruel tiempo me pisa los talones. Corro por un infinito pasillo, que cada vez se hace más estrecho, y tropiezo con mis propios pies. Con su desafiante guadaña, intenta sellar mi destino. Y cuando procede a sacrificarme, apareces tú y me recoges con tus cálidos brazos…
El ‘manojo de contradicciones’ empieza a ordenar al absurdo caos y se colorea en pintorescos adjetivos. El aliento de bohemia, la confusa y mediocre mendicidad de su alma, se sustituye por un nuevo presente, por un breve futuro. Y aquel parpadeo que borraba la felicidad, ahora, paraliza el tiempo, inunda el espacio. No necesito la desdicha para crear. Construyo en mi nueva morada nuevas ilusiones, nuevos caminos. Soy un nuevo ‘yo’. Han desaparecido los miedos. Soy tuya. Soy mÃa. Soy Ylka.

Y gracias por venir. Empieza una nueva etapa.





