A dÃa de hoy, sigo sin comprender el porqué de mi confusa percepción. Observo, descodifico, y asumo la información en función de mi personalidad. Mi mundo caótico absorbe de forma desordenada lo que acontece a mi alrededor, y construyo en mi mente situaciones paralelas a las vividas. Debe ser eso. Y, por ello, pido perdón. Porque por mucho que rememoro, no hayo la auténtica razón del adios.
¿Obré mal? Probablemente. Y aunque mi corazón se niega admitirlo, y lance falsos recuerdos, te pido disculpas. ¿Te hice daño? ¿Derramaste lágrimas por mi culpa? Te aseguro, sinceramente, que jamás fue mi intención hacerte sufrir. Es más, me arrepiento si lo hice. Me encantarÃa hacer borrón y cuenta nueva y reconstruir los lazos. Sé que es ardua tarea, pero yo me atrevo con todo.

Porque lo único que sé con certeza, es que yo nunca podré olvidarte.
Te quiero amiga.





